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miércoles, 1 de febrero de 2017

Guillermo Heredia: "Yo nací para ser pelotero"

Foto: MLB
por Julita Osendi
Este 31 de enero fue el cumpleaños 26 de un pelotero que conocí siendo un muchacho, con apenas 19 años, en el estadio “Victoria de Girón” de la capital matancera. Su soltura a la hora de fildear, velocidad en las bases, buen brazo y bateo hicieron que su delgadez y poca estatura no fueran protagonistas en mi análisis.
Y es que desde que lo vi me gustó Guillermito Heredia. Le vi esa madera que tienen los grandes y sabía que algún día integraría el equipo CUBA.



“Nací en el barrio de Versalles en la occidental provincia de Matanzas. Empecé a jugar pelota a la muy corta edad de seis años. Era fanático al béisbol. El otro deporte que siempre me gustó es el fútbol, pero yo nací para ser pelotero. Y es que mi primer entrenador fue mi padre, el estelar jardinero Guillermo Heredia Betancourt”.




¡Para que no digan que eso del refrán “de tal palo tal astilla” no se cumple! En esta ocasión, es ciento por ciento cierta.
Heredia padre fue dos veces campeón nacional con aquel mítico equipo Henequeneros que se impuso en las temporadas 1990-91 y 1991-92. Se retiró con un 296 de average ofensivo que para la época puede considerase elevado. No tenía ese poder pues era el clásico bateador de tacto. Buen fildeador ( 33 pifias en 970 lances) y corría muy bien las bases. Con tal maestro, el discípulo no podía quedarse detrás.
“Mi padre es mi ídolo, y no sólo como pelotero sino como hombre, amigo, padre. Me enseñó a jugar pelota y a ser un buen ser humano.”
A Guillermo Heredia Junior siempre le gustó batear. De pequeño y hasta los trece años sobresalió en todas las categorías, pero ya en los cadetes surgió la sombra de la desconfianza al no crecer como los demás y muchos pensaron que su vida en el béisbol había terminado.



“Sin embargo, yo nunca dudé de mí y en el segundo año de los cadetes, o sea, a mis quince, integré la selección nacional, lo que repetí en mi segundo año como juvenil. Recuerdo como algo que nunca olvidaré un equipo Cuba de doce años que compitió en nuestro país y en el cual compartí filas con algunos que me he encontrado aquí como Aledmis Díaz, José Fernández, Yasmany Tomás, Yasiel Püig. Vernos después de tanto tiempo y en circunstancias tan distintas, ha sido algo muy emocionante y que me ha marcado. También he conversado con Candelita Iglesias, el Grillo Arruebarruena y otros.”
Con 18 años, en el 2009, comienza su andar por Series Nacionales Guillermito Heredia, antes de que diera inicio la era Víctor Mesa. Comenzó como jardinero central y después de haber intervenido en el Tercer Clásico Mundial, con sede en Japón, para el grupo donde competía Cuba, fue movido de bosque por el manáger; para muchos, una jugada inesperada y que por supuesto, nada agradó a Guillermito.
“Cuando llega Víctor Mesa a los cocodrilos de Matanzas ya yo era pelotero, aunque reconozco que me ayudó mucho, incluso fui el center regular del Clásico (su actuación no estuvo a su nivel con sólo tres hits en 18 veces al bate para un bajo 167). Sin embargo, al regresar fui ubicado en el jardín izquierdo, y al año próximo, 2014, en el derecho. Esa movida no le gustó a mucha gente pero yo sigo agradeciéndole que me diera la confianza de poder representar a Cuba en un evento tan grande como el Clásico. Además fui campeón en el Torneo de Rotterdam en Holanda ese mismo 2013.”
Y ese 2013 prácticamente decidió el futuro del muchacho. De carácter tranquilo, apacible, su única furia es el béisbol, Guillermito vio más allá de los límites de la Isla que lo vio nacer. Lo consultó muchas veces con su almohada. Dejar detrás familia, amigos, avatares en su querida Matanzas, era algo bien difícil.
“Sí, fue difícil pero para nada me arrepiento. Salí con el propósito de salir adelante, tratar de lograr lo que tanto soñé de niño. Fue algo bien duro, el idioma a veces era una barrera insoportable pero mis compañeros me ayudaron, tanto los latinos como los estadounidenses. En los equipos que jugué en estos dos años, el Jackson Generals de Southern League, correspondiente a la doble A, y el Tacoma Rainiers de la Liga de la costa del Pacífico de la triple A, me he sentido bien, y aprovechando cuanta oportunidad me han dado para subir a las Mayores”.
Y así, con esa tenacidad que caracteriza a los cubanos, Guillermo Heredia fue firmado por los Marineros de Seatle. El matancero jugó seis temporadas en Cuba, con promedio ofensivo de 285. Su mejor desempeño transcurrió en el 2011, cuando conectó para 343 con 10 cuadrangulares y 52 impulsadas, según los numeritos de mi incansable y buen amigo Yusseff Díaz.
Esperemos que similares logaritmos lo acompañen en las Grandes, para beneplácito de todos sus seguidores en su Matanzas natal, en su Cuba y en las Mayores. (Tomado de CiberCuba)

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